Yevgueni Zamiatin

La inundación. Yevgueni Zamiatin. Alfabia. Traducción: Marta Rebón

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Mi lectura:

“Por la mañana, antes de marcharse a la fábrica, Trofim Ivánich le contó que, el día anterior, un volante había enganchado al engrasador de máquinas. Durante un buen rato estuvo girando y, cuando lograron liberarlo, este se palpó la cabeza y preguntó: ¿Dónde está mi gorro? Y murió.”

“Trofim Ivánich se sintió mal, como si se encontrase encima de un hoyo vacío, cavado por algún propósito desconocido. Se apresuró a regresar a la sala de calderas.”

“Le quedaba la sensación de haber tenido un sueño o perdido una llave, pero no lograba recordar qué sueño o llave era.”

“Bullía la sangre, como ligada al río Nevá por venas subterráneas.”

“Estaba sacando el pan de la bolsa, y el pan era más raro e inusual que la muerte.”

“Así es como miran los gatos, fijamente, a la cara, mientras piensan en algo suyo, y de repente aflora cierto espanto ante esos ojos verdes, ante esos pensamientos felinos, indescifrables, ajenos.”

“Después de cenar, Sofía se puso a lavar los platos; Ganka, de pie, los secaba con un trapo. Aquello no terminaba nunca. Fue, tal vez, el momento más difícil de toda la tarde.”

“La ventana se estremeció, como si afuera latiese un corazón.”

“Todo sucedió como si las manos de **** pensasen de manera autónoma en lo que era preciso hacer, mientras ella, apartada, descansara tranquilamente, y sólo de vez en cuando sus ojos se abrían y ella comenzaba a ver lo que la rodeaba y miraba todo con asombro.”

“Se sentía feliz, estaba acabada, se había derramado entera.”

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